Las críticas hacia la generación Z son cada vez más frecuentes dentro de las empresas.
“Viven pegados al móvil”. “No toleran la presión”. “Necesitan supervisión constante”.
Y los datos empiezan a reflejar ese desgaste. Según distintos estudios recientes, más de la mitad de responsables reconoce sentirse frustrado al gestionar equipos jóvenes y casi un 20% admite haber pensado incluso en abandonar su puesto por el agotamiento emocional asociado al liderazgo.
Pero quizá la pregunta importante no sea si la generación Z “es complicada”.
La verdadera cuestión es otra:
¿Estamos ante un problema generacional… o ante empresas que siguen liderando como hace veinte años?
El choque generacional ya se ha convertido en un riesgo psicosocial
Muchos responsables señalan problemas como el uso excesivo del teléfono móvil, la necesidad constante de feedback o la falta de iniciativa.
Sin embargo, detrás de este conflicto probablemente existe algo mucho más profundo: dos formas completamente distintas de entender el trabajo.
Mientras muchas organizaciones siguen funcionando con estructuras rígidas, comunicación vertical y modelos de liderazgo tradicionales, gran parte de la generación Z ha crecido en entornos digitales, inmediatos y mucho más horizontales.
El resultado es una tensión constante que termina afectando tanto a jóvenes como a supervisores.
Y aquí aparece un punto clave desde la prevención de riesgos laborales:
la gestión de personas también genera riesgos psicosociales.
La carga mental, los conflictos interpersonales, la fatiga emocional o la presión organizativa forman parte de los nuevos riesgos laborales que las empresas tendrán que aprender a gestionar.
Liderazgo agotado y burnout silencioso
Uno de los datos más llamativos es que muchos mandos reconocen haber tenido que modificar completamente su estilo de liderazgo para adaptarse a estos perfiles.
Más reuniones. Más explicaciones. Más seguimiento. Más acompañamiento emocional.
Todo esto puede acabar generando un fenómeno cada vez más frecuente:
el burnout de los propios responsables.
Porque el desgaste emocional ya no afecta únicamente a quien ejecuta tareas.
Cada vez más mandos intermedios viven atrapados entre la presión empresarial, la necesidad de resultados y equipos con nuevas prioridades, nuevas formas de comunicarse y expectativas completamente distintas sobre el trabajo.
Y muchas organizaciones todavía no están preparadas para gestionar este cambio.
¿Estamos empezando a normalizar el edadismo?
Otro aspecto preocupante es cómo algunos discursos empiezan a señalar directamente a toda una generación como problemática.
De hecho, algunos estudios reflejan que muchas empresas evitarían contratar perfiles jóvenes si pudieran hacerlo.
Esto abre un debate importante:
¿Estamos ante problemas reales de adaptación… o ante nuevas formas de edadismo laboral?
Generalizar comportamientos en función de la edad solo aumenta el conflicto interno y deteriora todavía más el clima laboral.
Porque ninguna empresa mejora cuando convierte las diferencias generacionales en una guerra interna.
OTP y los nuevos riesgos psicosociales en las empresas
La prevención de riesgos laborales ya no se centra únicamente en evitar accidentes físicos.
Los nuevos riesgos psicosociales están cada vez más relacionados con:
- liderazgo
- comunicación interna
- desgaste emocional
- conflictos interpersonales
- carga mental
- y organización del trabajo
Desde OTP ayudamos a las empresas a detectar factores psicosociales relacionados con liderazgo, comunicación y clima laboral mediante evaluaciones psicosociales adaptadas a cada organización.
Porque el problema no es que existan distintas generaciones trabajando juntas.
El verdadero riesgo es gestionar empresas como si el trabajo no hubiera cambiado.
Contacta con nuestro equipo técnico y actúa antes de que el riesgo sea irreversible.
La Salud es +
Impulsamos la prevención de riesgos laborales y ayudamos a fomentar el bienestar, la seguridad y salud de las personas en las organizaciones. #PRL #SST