El verano no solo cambia los horarios, las temperaturas y la carga de trabajo. También cambia las plantillas. Llegan sustituciones por vacaciones, refuerzos en hostelería, comercio, logística, agricultura, mantenimiento, limpieza, eventos, turismo o construcción, y muchas empresas incorporan personas que deben adaptarse rápido a tareas, ritmos, equipos y riesgos que todavía no dominan.
Ahí aparece un punto crítico para la prevención de riesgos laborales: la siniestralidad temprana. Un estudio reciente de la Universidad Pública de Navarra señala que el 9,1% de los accidentes laborales analizados en Navarra entre 2014 y 2025 se produjo durante el primer mes de trabajo. Además, jóvenes, personas migrantes y trabajadores con poca experiencia concentran una parte importante del riesgo. La conclusión es clara: la prevención no puede limitarse a entregar documentación o impartir una formación inicial formal. Tiene que acompañar la incorporación real al puesto.
La siniestralidad temprana no es mala suerte: es falta de adaptación preventiva
La siniestralidad temprana se produce durante los primeros días, semanas o meses de una persona en un puesto de trabajo. En ese periodo, el trabajador o trabajadora todavía está aprendiendo cómo se organiza la actividad, qué tareas tienen mayor riesgo, qué procedimientos debe seguir, a quién preguntar, qué equipos utilizar y qué situaciones debe evitar.
El problema se agrava cuando la empresa interpreta la incorporación como un trámite administrativo. Firmar documentación, entregar EPIs y explicar normas generales no garantiza que la persona sepa trabajar de forma segura en condiciones reales. La prevención debe aterrizar en la tarea concreta, el entorno concreto y la experiencia concreta de quien se incorpora.
En verano, este riesgo aumenta porque muchas contrataciones responden a necesidades urgentes: cubrir vacaciones, reforzar turnos, atender picos de demanda o mantener la actividad con menos personal habitual disponible.
¿Por qué el verano aumenta el riesgo en nuevas incorporaciones?
El verano aumenta el riesgo porque combina tres factores: más rotación, más presión operativa y condiciones ambientales más exigentes.
Una persona recién incorporada puede estar expuesta a calor, fatiga, cambios de turno, ritmos elevados, tareas físicas, desplazamientos, manipulación de cargas, trato con público, uso de maquinaria o coordinación con contratas. Si además entra en un equipo reducido por vacaciones, puede recibir menos supervisión de la necesaria justo cuando más la necesita.
También hay un riesgo organizativo: la empresa puede confiar en que el personal temporal “aprenda sobre la marcha”. Ese aprendizaje informal puede funcionar en tareas simples, pero en prevención de riesgos laborales es insuficiente. La Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales obliga a proteger de forma eficaz la seguridad y salud de las personas trabajadoras, también cuando la relación laboral es temporal, estacional o de sustitución.
La formación inicial no basta si no se verifica el aprendizaje
La formación en prevención es imprescindible, pero no debe confundirse con una garantía automática de seguridad. Una persona puede haber recibido formación y, aun así, no saber cómo actuar ante una incidencia real, una máquina concreta, una zona de paso conflictiva, una tarea con sobreesfuerzo o una situación de estrés térmico.

La empresa debe comprobar que la información preventiva se entiende y se aplica. Esto implica explicar los riesgos del puesto, enseñar los procedimientos críticos, revisar el uso correcto de equipos de protección, resolver dudas y observar cómo se ejecutan las tareas durante los primeros días.
En el caso de personas trabajadoras cedidas por ETT, el INSST contabilizó en 2024 un total de 18.262 accidentes sufridos por esta población trabajadora, con 57 accidentes graves y 6 mortales. Este dato refuerza la necesidad de coordinar correctamente la información entre empresa usuaria, ETT y persona trabajadora antes del inicio efectivo de la actividad.
¿Qué debe revisar una empresa antes de incorporar personal de verano?
Antes de incorporar personal para cubrir vacaciones o reforzar actividad, la empresa debería revisar al menos cinco aspectos preventivos.
Primero, si la evaluación de riesgos del puesto está actualizada y refleja las condiciones reales de verano: calor, carga física, ritmos, turnos, desplazamientos, cambios de plantilla o aumento de demanda.
Segundo, si la persona recibirá información específica del puesto, no solo información genérica de la empresa. No es lo mismo conocer una norma que saber aplicarla en una cocina, un almacén, una obra, una terraza, un vehículo, una línea de producción o una comunidad de propietarios.
Tercero, si existe una acogida preventiva estructurada. La incorporación debe incluir recorrido por zonas críticas, explicación de tareas prohibidas o limitadas, entrega y ajuste de EPIs, identificación de responsables y canales para comunicar incidencias.
Cuarto, si hay una persona de referencia durante los primeros días. La supervisión inicial reduce errores, evita improvisaciones y permite detectar conductas inseguras antes de que se conviertan en accidentes.
Quinto, si se ha previsto seguimiento. La prevención no termina el primer día. Revisar la adaptación a los 7, 15 o 30 días permite corregir dudas, ajustar medidas y comprobar que la persona trabaja con autonomía segura.
Sectores donde este enfoque es especialmente importante
Este enfoque es clave en sectores con contratación estacional, alta rotación o picos de actividad. En hostelería y turismo, por la presión de servicio, las prisas, los turnos y la manipulación de cargas. En comercio y logística, por almacenes, reparto, carretillas, movimientos repetitivos y fatiga. En agricultura y construcción, por exposición al calor, maquinaria, trabajos físicos y entornos cambiantes. En limpieza, mantenimiento y eventos, por la coordinación con otras empresas y la variabilidad de centros de trabajo.
En todos estos casos, el riesgo no está solo en la tarea. Está en la combinación entre poca experiencia, poco tiempo de adaptación y exigencia productiva inmediata.
Una buena acogida preventiva también protege a la empresa
Una incorporación bien gestionada reduce accidentes, evita bajas, mejora la productividad y refuerza la cultura preventiva. También ayuda a la empresa a demostrar que no ha tratado la prevención como una formalidad, sino como una parte real de la organización del trabajo.
Esto es especialmente relevante en un contexto en el que 2026 ha sido declarado Año de la Seguridad y Salud en el Trabajo y en el que la Inspección de Trabajo está reforzando la atención sobre riesgos físicos, psicosociales y condiciones de trabajo. La prevención efectiva se demuestra con hechos: evaluación actualizada, formación adecuada, información específica, medidas implantadas y seguimiento real.
Conclusión: contratar rápido no puede significar prevenir tarde
Las sustituciones de verano y las contrataciones temporales son necesarias para muchas empresas. Pero incorporar personas con rapidez no puede significar incorporarlas sin una prevención suficiente.
El primer mes de trabajo debe tratarse como una fase crítica. No basta con que la persona empiece. Tiene que empezar entendiendo el puesto, reconociendo los riesgos, sabiendo qué hacer y teniendo apoyo para trabajar con seguridad desde el primer día.
Contacta con nuestro equipo técnico y actúa antes de que el riesgo sea irreversible.
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Fuentes
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