Solicitamos su permiso para obtener datos estadísticos de su navegación en esta web, en cumplimiento del Real Decreto-ley 13/2012. Si continúa navegando consideramos que acepta el uso de cookies. OK | Política De Cookies

La batería que carga tu operativa también puede incendiar tu plan de emergencias

La batería que carga tu operativa también puede incendiar tu plan de emergencias

La batería que mueve tu operativa también puede poner a prueba tu plan de emergencia

Las baterías de litio han dejado de ser un elemento asociado solo a móviles u ordenadores. Hoy alimentan carretillas eléctricas, vehículos industriales, maquinaria auxiliar, sistemas de almacenamiento de energía, herramientas profesionales, equipos de limpieza y flotas de reparto.

Hablamos, por tanto, de baterías de gran capacidad: acumuladores que almacenan mucha más energía y presentan escenarios de riesgo distintos a los de un dispositivo doméstico.

La pregunta ya no es si tu empresa utiliza baterías de litio. La importante es otra: ¿ha actualizado su evaluación de riesgos y su plan de emergencia para utilizarlas, cargarlas, mantenerlas y transportarlas con seguridad?

Porque una batería no es solo una fuente de energía. Cuando se daña, se sobrecarga, se calienta en exceso o se manipula fuera del procedimiento previsto, puede generar riesgos eléctricos, químicos, térmicos, de incendio y de organización preventiva.

Resumen rápido

  • Las baterías de litio ya forman parte de la operativa de almacenes, talleres, flotas y centros logísticos.
  • En baterías de gran capacidad, el riesgo no se limita al incendio: también puede haber energía eléctrica residual, emisión de gases y una respuesta de emergencia compleja.
  • Una batería golpeada, deformada, hinchada o anormalmente caliente debe considerarse una incidencia y aislarse conforme al procedimiento de la empresa.
  • La prevención de baterías de litio exige revisar zonas de carga, almacenamiento, mantenimiento, transporte interno y formación.
  • El transporte por carretera puede estar sujeto al ADR. La clasificación, el tipo de batería, su estado y la cantidad transportada determinan las obligaciones concretas.

Por qué este riesgo preocupa cada vez más a las empresas

La electrificación de equipos ha avanzado muy deprisa. En muchos centros se han incorporado carretillas eléctricas, vehículos, herramientas recargables o sistemas de respaldo energético sin actualizar con la misma velocidad los procedimientos preventivos.

El resultado suele repetirse: equipos nuevos, hábitos antiguos.

Baterías cargando en zonas improvisadas. Cargadores no compatibles. Material combustible junto a puntos de carga. Acumuladores dañados que siguen en servicio. Falta de instrucciones. Personal que detecta un olor extraño, calor anormal o una deformación, pero no sabe qué hacer.

La tecnología no es el problema. El problema aparece cuando se integra sin una gestión preventiva proporcional al equipo y al entorno.

Qué riesgos pueden generar las baterías de litio

Riesgo de incendio: una fuga térmica no es un incendio convencional

El escenario más crítico es la fuga térmica: una reacción interna que eleva la temperatura de una celda de forma acelerada. Si el calor se transmite a las celdas próximas, puede producirse una reacción en cadena dentro del módulo o del paquete de baterías.

Puede iniciarse, entre otras causas, por un golpe, una perforación, una deformación, un defecto interno, un cortocircuito, una sobrecarga, una temperatura elevada o el empleo de un cargador inadecuado.

En una batería de gran capacidad —por ejemplo, la de una carretilla eléctrica o un vehículo industrial— el incidente puede evolucionar con rapidez, liberar humo y gases calientes, reactivarse después de una aparente extinción y afectar a zonas cercanas si no existe separación respecto a materiales combustibles.

La prevención debe centrarse en evitar el daño, detectar señales tempranas y limitar la propagación.

Riesgo eléctrico: no desaparece porque la batería esté parada

En baterías de alta capacidad, el riesgo eléctrico se concentra especialmente en las tareas de carga, mantenimiento, sustitución, reparación, inmovilización tras un incidente y retirada de servicio.

Una batería puede conservar energía aunque el equipo esté apagado. El contacto con partes activas, un cortocircuito, una conexión incorrecta o una intervención no autorizada puede provocar lesiones eléctricas, quemaduras o arco eléctrico.

Por eso no basta con saber utilizar la carretilla, el vehículo o la máquina. Es necesario definir quién puede intervenir sobre la batería, qué procedimientos de desconexión o bloqueo deben aplicarse y qué equipos de protección y herramientas son necesarios.

Riesgo químico: ¿cuándo puede liberar sustancias peligrosas?

Durante el funcionamiento normal y dentro de los parámetros previstos, una batería cerrada no debería liberar sustancias al entorno. El riesgo químico aparece principalmente cuando existe daño físico, degradación, sobrecalentamiento, fuga, incendio o fuga térmica.

Según la química de la batería y la magnitud del incidente, pueden liberarse vapores orgánicos inflamables del electrolito, partículas y humo de combustión, monóxido y dióxido de carbono, hidrógeno y otros gases irritantes o tóxicos. En determinadas baterías con sales de litio, la descomposición o el contacto del electrolito con humedad puede generar compuestos corrosivos, incluido fluoruro de hidrógeno.

No significa que todas las baterías emitan estas sustancias en condiciones normales. Significa que una batería dañada o implicada en un incidente debe tratarse con cautela, evitar su manipulación directa y gestionarse con ventilación, aislamiento y el apoyo técnico que corresponda.

Riesgo organizativo: el que suele pasar desapercibido

El riesgo organizativo aparece cuando no existen respuestas claras a preguntas básicas:

  • ¿Dónde se cargan las baterías y con qué condiciones?
  • ¿Quién revisa una batería golpeada o anormalmente caliente?
  • ¿Qué debe hacer un trabajador si detecta humo, olor extraño o hinchazón?
  • ¿Dónde se aísla un acumulador dañado?
  • ¿Qué contratas acceden a las zonas de carga o mantenimiento?
  • ¿El plan de emergencia contempla este escenario?

Cuando no hay procedimiento, responsables definidos y formación, la exposición existe aunque nunca haya ocurrido un incidente.

Errores habituales que conviene revisar

  • Cargar equipos en zonas improvisadas o de paso.
  • Usar cargadores incompatibles, dañados o sin control.
  • Mantener baterías cerca de cartón, plásticos, combustibles u otros materiales que favorezcan la propagación.
  • Seguir utilizando una batería golpeada, deformada, hinchada o que se calienta de manera anormal.
  • No contar con un área de aislamiento para equipos o baterías en cuarentena.
  • Permitir intervenciones técnicas sin autorización ni procedimiento.
  • No formar al personal en señales de alerta y actuación inicial.
  • Tratar todos los incendios como si requirieran la misma respuesta.
  • Olvidar la coordinación preventiva con empresas de limpieza, mantenimiento, logística o transporte.

Qué debe revisar una empresa que usa baterías de litio

1. Una evaluación de riesgos actualizada

La evaluación debe contemplar el tipo de batería, su capacidad, el equipo donde se integra y las tareas reales: carga, cambio, almacenamiento, mantenimiento, transporte interno, retirada y respuesta ante emergencias.

No es lo mismo una herramienta portátil que una batería de tracción en una carretilla eléctrica, un vehículo industrial o un sistema de almacenamiento de energía.

2. Zonas de carga seguras

Una zona de carga debe diseñarse, no improvisarse. Conviene revisar su ventilación, orden, limpieza, señalización, separación respecto a combustibles, accesibilidad y disponibilidad de medios de actuación.

También deben definirse los cargadores autorizados, la supervisión necesaria y las condiciones en las que un equipo no puede ponerse a cargar.

3. Un procedimiento para baterías dañadas

Una batería con golpes, deformación, hinchazón, fugas, olor extraño, calor anormal, humo o comportamiento irregular no debe continuar en uso sin una valoración técnica.

La empresa debe establecer cómo inmovilizarla, a quién avisar, dónde aislarla, cómo evitar que entre en contacto con otros equipos y cómo gestionar su retirada. No debe tratarse como un residuo convencional.

4. Formación práctica para el personal

Las personas que utilizan, cargan, trasladan o mantienen estos equipos deben conocer las normas de uso seguro y las señales de alerta.

La formación debe adaptarse al equipo real del centro. La operativa de una carretilla eléctrica, por ejemplo, exige instrucciones diferentes de las de una herramienta portátil.

5. Un plan de emergencia adaptado

Si existen baterías de litio de capacidad relevante, el plan de emergencia debe prever este escenario: detección, alarma, evacuación, comunicación, aislamiento de la zona y coordinación con los servicios de emergencia.

El objetivo no es que la plantilla sustituya a los equipos de intervención especializados. Es que sepa reconocer el incidente, no exponerse innecesariamente, activar el protocolo y facilitar una respuesta eficaz.

6. Coordinación de actividades empresariales

En muchos centros intervienen contratas de transporte, mantenimiento, reparación, limpieza o logística que utilizan equipos con baterías. La empresa titular debe conocer qué equipos acceden al centro, dónde se cargan, qué procedimientos se aplican y cómo se coordina la respuesta ante una incidencia.

Transporte por carretera: cuándo entra en juego el ADR

El transporte de baterías de litio de gran capacidad puede estar sujeto al ADR, la normativa para el transporte de mercancías peligrosas por carretera. En términos generales, las baterías de ion-litio se encuadran en la clase 9, dedicada a materias y objetos peligrosos diversos.

No existe una única “cantidad mínima” válida para todos los casos. Las obligaciones ADR dependen, entre otros factores, del número ONU aplicable, la química de la batería, si viaja sola o integrada en un equipo, la potencia o capacidad, el estado de la batería —incluidas las dañadas o defectuosas— y la cantidad total transportada.

Por ello, antes de transportar acumuladores de carretillas, equipos industriales o baterías retiradas de servicio, conviene verificar la clasificación y las condiciones aplicables con un consejero de seguridad ADR. Las exenciones por pequeñas cantidades no deben interpretarse como una autorización general para transportar cualquier batería sin requisitos.

La clave: no esperar al incidente

Las baterías de litio ayudan a modernizar la operativa y reducir emisiones. Pero su incorporación exige revisar la prevención con una mirada técnica y realista.

Una batería no tiene por qué ser un problema. El problema aparece cuando se carga sin control, se almacena sin criterio, se mantiene dañada en servicio o se transporta sin comprobar las obligaciones aplicables.

En prevención, la tecnología nueva exige preguntas nuevas.

Cómo puede ayudarte OTP

Desde OTP ayudamos a las empresas a identificar, evaluar y controlar los riesgos asociados a equipos, instalaciones, procesos y emergencias.

Si tu empresa utiliza baterías de litio, carretillas eléctricas, vehículos industriales, equipos recargables o sistemas de almacenamiento energético, es el momento de revisar si la evaluación de riesgos, la formación y el plan de emergencia están preparados.

Contacta con nuestro equipo técnico y actúa antes de que el riesgo sea irreversible. La Salud es +


¿Tienes alguna pregunta o quieres más información? Envíanos un mensaje a través de nuestro formulario de contacto y te responderemos en la mayor brevedad posible.

Finalidades: Responder y gestionar sus solicitudes, remitirle información comercial de nuestros productos y servicios, y hacerles llegar ofertas o informaciones que puedan ser de su interés, incluso por correo electrónico. Legitimación: El consentimiento del usuario. Destinatarios: Podrán ser dirigidos o cedidos a las empresas del grupo o que colaboran habitualmente con OTP-OFICINA TÉCNICA DE PREVENCIÓN, S.L.para fines promocionales o para enviarle comunicaciones relativas a los servicios prestados por las entidades dentro de las empresas del grupo, que se consideren que puedan ser de su interés. Derechos: Puede retirar su consentimiento en cualquier momento, así como acceder, rectificar, suprimir sus datos y demás derechos en otp@otp.es. Información adicional: Puede ampliar la información en el enlace de Política de Privacidad.

OTP, Oficina Técnica de Prevención

Impulsamos la prevención de riesgos laborales y ayudamos a fomentar el bienestar, la seguridad y salud de las personas en las organizaciones. #PRL #SST