El casco tiene marcado CE. Las botas y los guantes cumplen las especificaciones de compra. Pero, al probarlos, una trabajadora nota que el casco se mueve, el talón baila y sobran dedos en los guantes. En el inventario figura la entrega. En el puesto falta responder a otra pregunta: ¿protegen a quien los lleva?
Una revisión publicada por el INSST en septiembre de 2026 recoge estudios sobre trabajadoras a pie de obra: tallas difíciles de encontrar, protección respiratoria que no ajusta, guantes que dificultan el agarre y calzado que altera la pisada. Son estudios de distintos contextos, no una medición de cuántas trabajadoras están afectadas en España.
OTP ya ha tratado la perspectiva de género en prevención. Aquí la cuestión es más concreta: qué comprobamos entre la compra de un EPI y su uso en la tarea real.
La conformidad del producto es el comienzo
El marcado CE es una condición necesaria del equipo, pero no demuestra que ese modelo y esa talla sean adecuados para todas las personas. El Real Decreto 773/1997 exige que el EPI proporcione protección eficaz, tenga en cuenta las condiciones anatómicas y fisiológicas de quien lo usa y se adecue a esa persona tras los ajustes necesarios. Si se llevan varios EPI al mismo tiempo, también deben ser compatibles y mantener su eficacia.
El proceso empieza antes del catálogo: ¿qué riesgo queda después de aplicar medidas técnicas, colectivas u organizativas? A partir de ahí se definen prestaciones, se comparan modelos y se comprueba su adecuación. Comprar la talla «habitual» o la más pequeña no resuelve esa última parte.
Tampoco basta con preguntar si resulta cómodo. Hay que comprobar la protección: estabilidad del casco, ajuste del calzado, agarre con guantes y movimientos necesarios sin desplazar otro equipo.
La prueba ocurre trabajando, no solo frente a un espejo
Imaginemos unos guantes demasiado largos para manipular piezas pequeñas. La persona pierde precisión y parte del material sobrante podría engancharse. Unas botas holgadas cambian la forma de caminar o de subir una escalera. Un casco que se desplaza al mirar hacia arriba deja de estar correctamente situado cuando más se necesita.
Si la protección respiratoria depende de un sellado facial y no ajusta al rostro, puede entrar aire sin filtrar. No se resuelve apretando al azar. La selección y las comprobaciones deben seguir las instrucciones del fabricante y el criterio técnico correspondiente. También hay que verificar que gafas, casco y protección respiratoria funcionen juntos.
La prueba debe reproducir movimientos de la tarea con quien utilizará el conjunto. Así se detecta lo que una ficha de compra no muestra.
Cuatro pasos para que la compra termine en protección
- Definir lo necesario. Partir de la evaluación del puesto: riesgo, prestaciones exigidas, duración de uso y otros EPI que se llevarán simultáneamente. Compras necesita esas especificaciones para comparar ofertas útiles, no solo precios y tallas.
- Disponer de alternativas. Pedir varios modelos y rangos de talla cuando la plantilla lo necesite. Antes de cerrar un suministro para un puesto, facilitar pruebas reales. Una etiqueta «unisex» no garantiza el ajuste, igual que una talla pequeña no corrige necesariamente un diseño inadecuado.
- Comprobar el conjunto. Ajustar cada equipo según el fabricante y observar si permanece en su sitio al caminar, agacharse, mirar arriba o manipular materiales. Para protección respiratoria de ajuste facial, aplicar las pruebas y comprobaciones técnicas que correspondan. Registrar qué modelo funciona para cada persona facilita la reposición sin repetir errores.
- Corregir antes de exponer. Si el EPI no protege bien, sustituirlo por una alternativa adecuada y revisar el suministro. No pedir a la persona que recorte un arnés, improvise arreglos en el equipo o compre por su cuenta lo que la empresa debe proporcionar. El Real Decreto exige entrega gratuita y reposición cuando sea necesaria.
Este recorrido sirve para toda la plantilla. La revisión del INSST muestra por qué resulta especialmente importante escuchar a las mujeres a pie de obra, que en los estudios analizados describen una oferta más limitada y problemas de diseño que no se arreglan eligiendo una talla menor.
La entrega del EPI no termina cuando se firma el recibí. Termina cuando puede utilizarse con la protección prevista.
Desde OTP ayudamos a revisar la selección de EPI con las personas que los usan y las tareas que realmente realizan.
Preguntas frecuentes
¿El marcado CE garantiza que un EPI protege a cualquier persona? No. También debe elegirse para el riesgo, ajustar a quien lo lleva y funcionar junto con los demás equipos.
¿Puede modificarse un EPI que queda grande? Solo los ajustes previstos por el fabricante. Si no resultan suficientes, se necesita otro equipo adecuado.
¿Es un problema exclusivo de las mujeres? No. El ajuste individual importa para todas las personas; la revisión del INSST documenta barreras específicas para muchas trabajadoras en construcción.
Impulsamos la prevención de riesgos laborales y ayudamos a fomentar el bienestar, la seguridad y salud de las personas en las organizaciones. #PRL #SST