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Acoso sexual en el trabajo: aumentan los casos pero las denuncias bajan a la mitad

Acoso sexual en el trabajo: aumentan los casos pero las denuncias bajan a la mitad

Hace unos meses abordamos el acoso laboral en el segundo episodio de nuestro podcast La Salud Es Más a raíz del caso de suicidio de una trabajadora.

La semana pasada el diario el mundo publicó una información relacionada con el acoso sexual indicando, según datos recogidos por el diario, que los casos de acoso sexual en los dos últimos años han aumentado de manera considerable. Por contra el número de denuncias por acoso sexual ante la inspección de trabajo están disminuyendo sensiblemente, en concreto, a la mitad en lo que va de año.

Estas son las cifras que apunta el diario el mundo.

  • En 2017 se registraron 460 actuaciones aquí se incluyen tanto las actuaciones de la Inspección de trabajo como las denuncias recibidas por el organismo.

  • En 2018, la cifra total de denuncias recibidas por la Inspección de Trabajo alcanzó las 142. 

  • Hasta mitad de 2019 se habían contabilizado 34.

Parece que existe una tendencia descendente en el número de denuncias. Para conocer las causas de este descenso y un poco más sobre el acoso sexual en el trabajo hablamos con Ana López, Psicóloga de las organizaciones y agente de igualdad de género 

¿Que es el acoso sexual?

El acoso sexual son todas aquellas conductas no deseadas que tienen naturaleza sexual, que se producen en el lugar de trabajo y que hacen que la víctima se sienta ofendida, humillada o intimidad. Según la OIT, para que se trate de acoso sexual deben darse dos factores fundamentalmente: que no sea una conducta deseada y que sea ofensiva para el/la que la recibe. 

¿A qué puede deberse esta reducción de denuncias?

Las personas que sufren acoso, especialmente si se trata de acoso sexual, tienen una serie de temores que dificultan que realicen una denuncia. El temor a no encontrar pruebas, a que se trate de un malentendido por su parte o el temor a las represalias o la pérdida de oportunidades son los más frecuentes. Estas barreras, unidas a la inestabilidad laboral que caracteriza el mercado laboral actual puede estar explicando esa reducción de las denuncias, pese a demostrarse que han aumentado los casos.

Otra posible explicación sería el desconocimiento actual de los derechos como trabajador o trabajadora, así como el no conocer qué tienen que hacer en estos casos. El no conocer el procedimiento de actuación o las garantías hace que se incremente la desconfianza en el proceso, y explica que se produzcan menos denuncias.

¿Cómo puede prevenirse?

Como en el caso del acoso psicológico o mobbing, es obligatorio para todas las empresas disponer de un protocolo de prevención y actuación ante el acoso sexual. Además, es necesario que se informe al personal de cómo funciona el sistema de denuncias, así como realizar una sensibilización adecuada.

Como forma de actuación preventiva también es recomendable implantar planes de igualdad en las organizaciones. Además de ser obligatorios para algunas empresas (aquellas que cuenten con más de 150 trabajadores), supone una declaración de intenciones por parte de la organización. El hecho de contar con un instrumento que busca la igualdad entre hombres y mujeres ya da el mensaje de que conductas como el asedio sexual no están permitidas dentro de la organización. Por otro lado, un punto de análisis de los planes de igualdad es el “acoso sexual y acoso por razón de sexo”, lo que nos proporcionará un indicador sobre si se producen casos de este tipo y qué podemos hacer para evitarlos. 

¿Están actuando las empresas?

A raíz de la campaña de la Inspección de Trabajo, que tiene como objetivo estratégico la garantía de cumplimiento de la legislación en materia de igualdad y no discriminación, se están haciendo más severas las consecuencias ante este tipo de situaciones. Por ende, las organizaciones están tratando de adaptarse a estas demandas y empiezan a ser más rigurosas a la hora de la elaboración e implantación tanto de protocolos de prevención del acoso como de planes de igualdad. 

¿Qué consecuencias puede tener el no actuar?

El acoso sexual se considera una violación de los derechos de integridad moral e igualdad, recogidos en la constitución española y, por tanto, es constitutivo de delito para aquel que lo comete. Paralelamente a las consecuencias legales que puede tener para el agresor, la organización va a sufrir una serie de responsabilidades en el caso de no haber actuado correctamente. 

Además de las posibles indemnizaciones que han de realizarse a la víctima, la OIT estima el acoso sexual cuesta a la empresa una media de 6’7 millones anuales por razones de absentismo y baja de la productividad.

Por último, las sentencias por acoso sexual suponen que la imagen empresarial quede gravemente dañada, lo que dificultará sus relaciones con el mercado laboral, limitando sus posibilidades y su crecimiento. 

Estaremos atentos a la evolución de los casos durante el año 2019

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